Nuestro Objetivo
jueves, 9 de septiembre de 2021
Matemáticas, Ciudadanía y el cuidado del Medioambiente.
Como ha quedado constatado en el blog, nuestro foco es el medio ambiente, ahora queremos relacionar específicamente este tema tan amplio con la importancia de las matemáticas en nuestra vida cotidiana, y como afecta en el medioambiente también. Específicamente nos gustaría hablar de las responsabilidades que tenemos como sociedad en nuestros consumos de agua.
Dando un poco de contexto sobre nuestro punto, según el SERNAC, una familia de 4 personas gasta 835 litros de agua por día en verano, número que asciende en invierno. Podemos pensar que esto es demasiado. Pero existe una diferencia en sentir responsabilidad por el agua que mal-ocupamos, y el sentir toda la responsabilidad por cuidar el agua en general. Las matemáticas aquí son cruciales para que nos podamos dar cuenta de las diferentes cantidades y proporciones usadas de agua, y en donde esta la mayor responsabilidad.
Según el estudio Radiografía del Agua de la Fundación Chile, el mayor consumidor de agua consuntiva —es decir, que se consume y no se devuelve— es la industria agrícola, que concentra el 88% de toda la demanda de agua del país proveniente de fuentes superficiales y subterráneas; la minería, en tanto, representa el 4% de la demanda nacional (en Antofagasta es el 49%) y el restante 2% lo consumen los sectores industrial, pecuario y generación eléctrica. Hablando de nuestras comunas en Santiago, Puente Alto lidera el ranking regional con un consumo de 2.513.922 metros cúbicos al año. Le sigue Santiago y Peñalolén, con 1.837.029 y 1.829.998 metros cúbicos, respectivamente.Dentro de las instituciones dependientes del Estado destacan la cárcel de Santiago 1 (1.193.775 m³), la Universidad de Chile (1.106.096 m³) y la Dirección General de Gendarmería (919.737 m³). En cuanto a las empresas privadas, la lista es encabezada por Censosud, con un consumo de 1.598.979 m³ al año. Las otras empresas que le siguen son Núcleo Paisajismo (933.731 m³) y Autopista Central (832.283 m³).
Expresando lo recién nombrado en un gráfico, añadiendo algunos sectores en donde se ocupa el agua, tenemos:
domingo, 5 de septiembre de 2021
Relato Natalia Latorre
Hablando de la política como formas de relaciones de poder entre individuos, es fácil juzgar el hogar de donde provenimos con actitudes catalogadas como "machistas" que en otros tiempos eran completamente normales por ser una decisión grupal (y por la historia detrás) a nivel nacional de cómo debían ser las cosas. Por ejemplo, si menciono como eran distribuidas las relaciones de poder en mi hogar definitivamente se creará un sentimiento de injusticia, de insuficiencia, y molestia incluso. Por lo que, creo que es importante detallar de donde vienen estas costumbres, sin ánimo de defender estas prácticas que personalmente también me molestan y encuentro que se deberían erradicar.
Recordemos que, es cierto que las mujeres corresponden aproximadamente a la mitad de nuestra población, pero la participación de las mismas en ámbitos sociales, culturales, económicos y para que decir políticos era casi nula hace no muchos años. Tomando conciencia de cómo la lógica patriarcal ha influido en nuestra realidad social, se puede caer en cuenta la medida en que el papel de las personas en la sociedad ha sido afectado a partir de las diferencias de género. (MacKinnon, 1985) De fuentes cercanas, he podido aprender que no hace muchos años atrás, hablamos de 60 años atrás aproximadamente, las mujeres tenían asignaturas especiales en los colegios en los cuales se les enseñaban costura, administración del hogar, cocina, etc. Y pensando más atrás en la historia, solo las mujeres de elite podían estudiar, y sus estudios eran sobre manejo del hogar. Porque el lugar de la mujer era el hogar y su prioridad servir a su esposo, y el del hombre la sociedad, trabajar, etc.
Ahora, hablando de mi entorno específicamente, con una mirada más amplia de ciertas actitudes y costumbres, no intencionando recriminar, sino analizar ciertos comportamientos que pueden servir en identificar mi primer acercamiento con la política. Mi papá fue criado por una mujer que vivía del campo, mi abuelita no tuvo oportunidades de estudiar, su mundo eran sus animales de granja, su granja, preparar alimentos y limpiar la casa. Existía una costumbre de que el hombre debe ser servido, al hombre se le sirve primero, el hombre "ayuda" con las labores del hogar si es que es un hombre bueno, el patriarca tiene la última palabra, el patriarca toma las decisiones, entre muchas otras cosas que hoy en día encontramos que son abusivas y fuera de lugar. Mi abuelo, también de campo, era un hombre alcohólico que llegaba a casa tomado de copas a descargar sus frustraciones con su esposa a puño limpio, y mi abuela siempre aguantó todo eso, porque "asi eran las cosas". Para bendición nuestra, mi papá no siguió casi ninguna de las malas costumbres de mi abuelo en nuestro hogar, sobre todo por su decisión de religión que hasta hoy en día todos seguimos. Ama a mi mamá, la mima y la trata con respeto, pero cuando éramos pequeños con mis hermanos tenía algunas costumbres propias de un hogar influenciado por la lógica patriarcal. Por ende, yo, siendo la única hija de 5 hermanos, fui el centro de muchas de estas discriminaciones. Nombrando algunas en particular, en la hora de las comidas siempre estaban todos sentados esperando ser servidos, "esperando" para que el almuerzo estuviera listo, como si por arte de magia apareciera el almuerzo, como si tuviéramos elfos domésticos como los hay en el mundo de Harry Potter, obviamente mi mamá estaba en la cocina, haciendo comida para el batallón, frecuentemente se me indicaba que debía ir a ayudar a mamá, en mi mente estaban las preguntas: ¿Por que yo?, ¿mis hermanos tambien tienen manitos para ayudar? etc., frecuentemente me revelaba y no iba, pero también a menudo pensaba que si nadie más iba a ayudar entonces yo lo haría por mi mamá. Ya sentados, seguían las costumbres patriarcales, se le sirve primero al patriarca de la casa, nadie puede levantarse de la mesa hasta que él termine, entre muchas otras cosas. Frecuentemente veía a mi papá llegar a casa del trabajo, sentarse en el sillón, esperando su oncecita, mi mamá llegando con una bandeja lista para que pudiera descansar y comer. Siendo que ella también estuvo trabajando todo el día con cuatro niños pequeños (el quinto hijo llegó cuando todos estábamos más grandes), una casa enorme y mil y un responsabilidades, nunca vi a mi papá llevarle aunque sea un juguito en esos tiempos.
Felizmente, todos estos comportamientos siempre fueron injusticias para mi, nunca lo vi como algo normalizado, en donde yo me sintiera con la responsabilidad de servir a mis hermanos o papá solo por el hecho de mi género, digo felizmente porque pude diferenciar y juzgar lo que creo que es correcto desde mi niñez. No recuerdo que me hayan enseñado este sentimiento de injusticia, solo que así lo sentía y añadía un dejo de rebeldía en mis pensamientos y en lo que me negaba a hacer. Además, puedo añadir que estoy criando a una futura generación sin ataduras de lo que se supone que se debe hacer por ser hombre o mujer, sino con una mentalidad de igualdad de condiciones en muchos aspectos, mutuo respeto y un pensamiento en que todos son igual de importantes. Si creo que el servicio en el hogar, para todos los miembros de la familia es una forma de demostrar el amor que nos tenemos, pero no visto como una forma de superioridad, muestra de jerarquía o mayor importancia.
Esto me demuestra que en nuestra socialización primaria desarrollamos y vivimos con política sin darnos cuenta, estableciendo ordenes de poder en el hogar, reglas, costumbres y acuerdos explícitos tanto como implícitos que pueden o no modificar nuestra visión de la vida, de la sociedad y de nosotros mismos. Pero, añadiendo esperanza a esto, las cosas no son inmutables, pueden cambiar con el paso de los años. Mi familia no sigue siendo la misma que era en mi niñez, ahora todos ocupan sus manitos para hacerse productivos en casa. Por lo que la política también puede evolucionar y cambiar, como actualmente lo está haciendo.
Relato Felipe Navarro
Sin duda que el estallido social marcó un antes
y un después en nuestro País. El 19 de octubre se vivió una revolución social
gatillada por el aumento del pasaje, siendo esto la gota que rebalsó el vaso de
un montón de injusticias sociales y aprovechamientos por parte de las
autoridades hacia la población chilena. Así se vieron diversos enfrentamientos
entre los manifestantes y las fuerzas armadas, lo que llevó a un estado de
excepción, donde los militares salieron a la calle, se levantó un toque de
queda para todo el país, para así intentar frenar los movimientos sociales de
los manifestantes, los cuales inducidos por la rabia quemaron un sinfín de
tiendas, empresas y supermercados de las grandes marcas.
A raíz de esto, el 21 de Octubre estábamos
tomando once con mi familia compuesta por mi papá, mamá, mi hermana, mi sobrino
y yo, mientras de fondo se escuchaban las noticias que informaban sobre el sin
fin de movilizaciones que se seguían realizando dos días después del estallido
social. Fue así como mi papá puso sobre la mesa el tema del porqué de los
destrozos que realizaban los manifestantes y cómo no se daban cuenta de que los
únicos que salían perdiendo éramos nosotros mismos, aludiendo que no tenía
sentido esa forma de manifestarse, que las cosas podrían resolverse de otra
manera.
Con mi hermana solo pudimos mirarnos y
comenzamos a conversar con él que lamentablemente la gente se movilizaba todos
los años, los escolares hacían un sinfín de paralizaciones y movilizaciones en
forma de manifestación para dar a conocer el descontento por la educación
actual chilena, exigiendo cambios que se vienen pidiendo desde hace años. El
fin a las pruebas estandarizadas, una educación de calidad, el acceso a la
educación superior gratuita, entre muchos otros. Lo mismo pasaba con los
funcionarios de la salud que desde hace años reclaman por lo precario que es el
sistema de salud actual, donde la gente para conseguir horas debe hacer filas
infinitas lograr atenderse. Así mismo, el movimiento que quiere poner fin a las
AFP, las cuales constantemente retienen más dinero de los trabajadores
chilenos, dándole pensiones cada vez más precarias a los jubilados de nuestro
país, los cuales, con su pensión actual, les alcanza cada vez menos para tener
una vida tranquila.
Fue así como le dimos a entender que, en
verdad, las manifestaciones han existido durante tanto tiempo y que las
autoridades en todos los ámbitos solo daban soluciones parche ante las
necesidades de la ciudadanía que la gente se cansó. Además, sumémosle que
dentro de ese mismo periodo autoridades habían realizado tantos comentarios que
hacían notar la burbuja en la que vivían y cómo se reían de las condiciones
actuales del país, por ejemplo el dicho que se dio el ministro de economía
Fontaine, mencionando a que la gente se levantara más temprano para evadir el
precio del pasaje, lo mismo para poder obtener horas en la salud, aludiendo a
que se formaría un tipo de junta de vecinos entre la gente que estaba desde las
5 am haciendo filas para conseguir una hora en el sistema de salud mientras el
ex ministro de salud Mañalich, mencionaba que teníamos el mejor sistema de
salud del mundo. Todos estos dichos fueron en cierta medida leña para el fuego
para que la gente decidiera tomar medidas radicales como que las
manifestaciones fueran masivas y destructivas donde se quemaba todo a su paso.
¿Cuál es la idea de quemarlo todo? Preguntó
nuestro papá. Nosotros solo le hicimos notar que se fijara en qué instituciones
se estaban quemando. Se estaban quemando los supermercados que hace años se
estaban destapando las colusiones y el manejo de los precios, desde los pollos
hasta el confort. Donde la medida de castigo era devolver $14000 pesos, en el
caso de la colusión del confort, acompañadas por clases de ética. Se quemaban
las sucursales de las pensiones las cuales por las razones anteriormente
mencionadas la gente las ve como el enemigo común a vencer y también las líneas
de metro, las cuales eran por el alza del precio. Fue así como lamentablemente
la gente daba a entender que estaban cansados de las colusiones y estas
instituciones que lo único que realizaban era sacar cada vez más dinero de la
gente y por tanto si las manifestaciones pacificas no funcionaban, la única
solución que veían era quemarlo todo, dando a entender de que debían
desaparecer. En la televisión justo se escuchó a una señora presente en las
manifestaciones que decía que le habían quitado tanto, que le quitaron hasta el
miedo.
Relato Michelle Bravo
La socialización primaria en una persona es una parte fundamental en la vida de cada uno, dado que es la primera por la que se atraviesa y a través de esta nos convertimos en miembros de la sociedad. Teniendo en cuenta que esta transcurre en nuestros primeros años de vida, el núcleo familiar es uno de los actores principales, ya que en este proceso contaremos con sus opiniones y comportamientos. Durante toda mi vida, creo que la mayoría de los chilenos, siempre he escuchado distintas versiones sobre el golpe de estado y por lo general, en gran partes de estos relatos o incluso en la televisión la historia iba cambiando desde el sector político de donde se contará.
Recuerdo que una de las experiencias que fueron significativas para mi en cuanto a lo político, fue cuando iba en 5° o 6° básico aproximadamente y la profesora de historia pidió hacer una entrevista a nuestro abuelos o algún familiar que haya vivido el golpe de estado. Dado que yo vivía muy cerca de mi abuela materna, por lo que se la realicé a ella, mi abuela es una persona que no milita en ningún partido político y “criada a la antigua” en una sociedad donde las mujeres tenían muy baja influencia política. Por lo cual cuando le realice la entrevista y me contó, no una versión, si no lo que ella había vivido en esa temporada. Algunos de los datos que me mencionó y aún recuerdo, son que al tener una bebé de meses apenas en ese momento, donde tenía que hacer filas eternas para poder comprar leche o alimentos en general y que en muchas ocasiones los almaceneros no querían vender los productos, que al subirse a una micro iba un militar adelante y otro atrás donde nadie se podía mover ni hablar o que algunas veces entraban a casas a revisar sin avisar y rompiendo todo en la madrugada. Aún siendo pequeña pude sentir los sentimientos que me transmitía en cada experiencia y que ya no era una postura sobre política, era la historia contada desde la vivencia, sin creencias, sin colores, lo que tuvo que vivir y aguantar la gente común y corriente. Esta simple experiencia me hizo ver que no todo siempre es como una persona lo cuenta que hay diversas versiones de un mismo hecho, que hay personas que ven su vida totalmente cambiada de un día para otro y que siempre hay que tener un equilibrio de como se ve afectado el de al lado.
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